De los 2,8 millones de habitantes de Mongolia, existe un 30% de nómadas y seminómadas
Desde los tiempos más remotos, unos 3000 años, lo más importante en Mongolia es la cría de animales aunque la caza, la cosecha y un poco de agricultura constituyen medios de subsistencia básicos. Sin embargo, la pobreza de la pradera natural y sobre todo las condiciones climáticas extremas han obligado a los mongoles a una cría extensiva asociada al nomadismo.Hoy día cerca de la mitad de la población es nomada. El sistema socio-económico fundamental de Mongolia es el pastoreo nómada. Los mongoles suelen desplazar su manada en invierno hacia los puntos donde el agua para los animales no está congelada y se desplazan en verano para encontrar pastos ricos y abundantes.
En las regiones del norte y del centro del país, las distancias que hay que recorrer raramente sobrepasan los 20 Km y los traslados se hacen sólo dos a cuatro veces por año, con un campamento fijo en invierno. Esto y una política de sedentarización llevada a cabo en el país han favorecido la creación de pueblos estables donde una parte de la familia de los criadores permanece todo el año. Sin embargo los pastores llevan a los animales a pacer más lejos. Se trata más bien de trashumancia (otor) que de nomadismo (nüüdel).
En cambio, en la zona semi-desértica del Gobi donde las áreas son más grandes y los traslados más frecuentes porque los pastos son más rápidamente agotados, el nomadismo sigue siendo practicado íntegramente. Para un mongol, a menudo saber irse cuando es necesario, es una cuestión de vida o de muerte.
El nomadismo implica inteligencia, destreza y el respeto de las reglas fijadas por la tradición. Antes de irse, se aseguran de no dejar ni residuos ni ceniza. El lugar debe quedar muy limpio. Durante el trayecto, si pasan cerca de un ger, sus habitantes les dan a comer y cuidan a las bestias para que puedan descansar. ¡Esto es una buena acción que da suerte!
Cuando se acercan al nuevo campamento, el jefe de la familia se va delante para marcar con tres piedras el emplazamiento del hogar. Luego, se descargan las bestias, se levanta el ger, y la madre de la familia enciende el nuevo fuego. Se bebe el té preparado por los vecinos. Cantan, recitan, juegan a la taba. En resumidas cuentas, se alegran porque este gran rito que es el nomadismo se ha cumplido.
El modo de vida tradicional de los mongoles se caracteriza principalmente por una vida nómada o semi- nómada, muy relacionada con la de los animales. Incluso con el crecimiento del fenómeno de urbanización, este modo de vida ha quedado intacto en las estepas y en la cuidad. Alrededor de las ciudades, la mayoría de la población sigue viviendo en gers, o sea el hábitat tradicional, parte integrante del estilo de vida mongol. Otro nombre más conocido de este tipo de vivienda es yurta. Consta en una especie de gran tienda de campaña redonda y blanca, cubierta en la lona blanca duradera, que puede ser trasladada rápidamente y cuya puerta está siempre abierta en dirección al sur (véase apartado dedicado al Gers).
Tradicionalmente en las tribus mongoles se suele usar la misma vestimenta tanto para hombres como mujeres, lo cual hace difícil diferenciarlos. A partir de los tres años, a los niños mongoles se los ata frecuentemente a sus caballos para enseñarles a montar. Por lo que respecta a la alimentación comen tradicionalmente carne de caballo, perro, lobo y de zorro.
En lo que concierne a la religión La religión tradicional de los pueblos mongoles fue el chamanismo, que aún influye en la cultura mongola y en su budismo, y aún es practicado por una minoría dentro de Mongolia. Sin embargo los mongoles han estado siempre muy ligados al budismo tibetano, este arraigamiento es profundo y sólido. El budismo tibetano es la religión tradicional y predominante, seguida por el 93% de la población. Al menos una vez en su vida un budista mongol intentaría hacer un peregrinaje a la ciudad santa de Lhasa. En la vuelta del siglo 20 cada familia fue obligada a enviar uno de sus niños a un monasterio para hacerse un monje. Antes de la revolución, en 1921, había más de 11000 lamas viviendo en unos 700 monasterios. Pero la revolución comunista cambió todo eso, los lamas fueron enviados a Siberia y la mayoría de los templos fueron arrasados. Fue en 1990 cuando los mongoles pudieron por fin, otra vez, recorrer los senderos de los monasterios. Actualmente se pueden encontrar algunos ex-oficiales del partido comunista convertidos en lamas. Por eso, la cultura mongol (música, baile, pintura, y literatura) está muy impregnada del budismo y el nomadismo. El baile de Tsam es para exorcizar los espíritus malos y está muy influido por el nomadismo y el chamanismo; prohibido bajo el régimen comunista se baila nuevamente ahora. Los cantos, llamados Khoomii, son espectaculares porque los intérpretes son capaces de producir dos o tres sonidos cada uno con sus voces al mismo tiempo; pero estos bailes y cantos parecen vacíos cuando no van acompañados de espectáculos de “acróbatas”, una antigua tradición mongol.